En el año 2012, mientras coordinaba el Programa Envión en la ciudad de Laprida, pudimos identificar un problema que aparecía como recurrente en las jovenes que participaban en el programa y en otras que podíamos conocer a partir del importante trabajo territorial planificado del mismo: la utilización de la pastilla anticonceptiva de emergencia como método regular de control de la natalidad.
Esta situación provocó perturbaciones agudas y crónicas hormonales en varias jóvenes, por lo que, incluso tuvieron que ser hospitalizadas.
A partir de dicha problemática, promovimos la articulación con la Secretaría de Salud del Municipio para crear en conjunto una estrategia de abordaje integral del embarazo y de los posibles problemas de salud de las y los adolescentes, como así también de las niñas y niños por nacer.
Nuestro enfoque de intervención se centraba en la Ley 25.673, sancionada en 2002, y que crea el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en Argentina, al mismo tiempo que establece lineamientos de intervención desde la óptica de la salud publica. Entendíamos también, que debíamos sumar una mirada mas psicosocial y comunitaria que se complementara con esta óptica en salud, por lo que realizamos un convenio con la facultad de ciencias sociales de la Universidad Nacional del Centro para capacitar a nuestras y nuestros trabajadores.
En el marco de ese dialogo nos dimos cuanta que los Centros de Atención Primaria donde las adolescentes retiraban sus anticonceptivos no contaban con un registro unificado y conectado en red, por lo que las jovenes alternaban la atención en diferentes centros.
En ese entonces ya veníamos pensando la importancia de la circulación y organización de la información en las instituciones acorde a determinados diseños institucionales y en sintonía con sus modos particulares de liderazgo y sistemas de toma de decisiones, por lo que propusimos y presentamos una propuesta de planificación estratégica a los funcionarios, en post de prevenir y acompañar los embarazos, como así también, las pautas de cuidado de nuestras y nuestros jovenes.
Recordemos que en ese entonces aun no existían los espacios de trabajo «en la nube» que existen hoy, ni estaba instalada la idea de trabajo colaborativo en entornos digitales en la población en general, por lo que tuvimos que pensar un modelo de flujo de información que estuviera apoyado sobre una red intersectorial de trabajo, y posteriormente, un sistema para poder llevarlo adelante en consonancia con nuestra concepción psicosocial de las problemáticas comunitarias (ver propuesta teórica).
A continuación adjuntamos el powerpoint original de ese entonces, a partir del cual explicábamos la estrategia global a las y los funcionarios de las áreas implicadas. En el mismo se encuentra la presentación de un concepto de planificación que llamé «Sistema de articulación de la información en territorio» o SAIT