En el presente posteo queremos compartir con Uds. algunas reflexiones sobre los datos que viene arrojando el primer formulario-encuesta de una investigación en curso, debido a que nos parece de suma relevancia estratégica para pensar la actual realidad social en clave de salud mental y conflicto comunitario.
Si bien estos datos no provienen de un estudio altamente estructurado y conforman una primera aproximación de una investigación más amplia, creemos que son suficientes para mostrar una tendencia y ciertas relaciones que ya de por si solas, enuncian una serie de problemas que ameritan pronta y urgente intervención desde el campo de las políticas publicas y/o de distintas instituciones con anclaje territorial o comunitario.
A continuación exponemos los resultados de algunas de las consignas:


Nos parece sumamente relevante que las categorías mas seleccionadas sean la del estrés, la angustia y la ansiedad debido a que desde nuestra lectura psicosocial y psicoanalítica, también podemos situar una relación a nivel teórico que seguramente sea muy evidente para cualquiera que venga desde estas disciplinas.
No obstante, las preguntas del cuestionario apuntan a la representación que las personas tienen desde el sentido común sobre estas categorías: identificándose al estrés como «sensaciones» mas cercanas a la ansiedad y efectos en el cuerpo debido a la prolongación en el tiempo del «estado de alerta», la angustia en torno a cierto afecto «melancolizado» o asociada a la idea de tristeza y que se vincula mas al sentido y a la existencia, y por ultimo, la ansiedad, que las personas suelen vincularla con cierta exacerbación o velocidad de la actividad del pensamiento.
Desde nuestra mirada con orientación psicoanalítica, podemos definir de forma sintética que el estrés conforma una respuesta psico-física a una presión externa; la ansiedad es la inquietud psíquica por el futuro; y la angustia es el impacto crudo en el cuerpo de un vacío o una presencia que no se puede nombrar, por lo que es del campo de los afectos y no de las emociones. Mientras que el estrés se gestiona organizando las demandas, y la ansiedad se calma «aclarando» las amenazas, la angustia se atraviesa construyendo nuevos sentidos en torno a esa sensación/emoción de desvalimiento del yo.
| Concepto | Origen Principal | Dimensión Predominante | Efecto en el Sujeto | Perspectiva Psicoanalítica |
| Angustia | Conflicto interno / El deseo del Otro | Somática / Física | Paralizante | El afecto que «no miente»; señal de lo Real. Relación con la falta en ser. |
| Ansiedad | Anticipación de amenaza | Psicológica / Cognitiva | Activación (Sobresalto) | Reacción emocional ante un peligro (interno o externo). |
| Estrés | Demandas ambientales | Bio-psico-social | Tensión / Agotamiento | El Yo frente a las exigencias del entorno y el Superyó. |
Mientras que otras disciplinas conceptualizan la angustia solo como un síntoma físico, para Sigmund Freud y Jacques Lacan tiene una función estructural:
- El enfoque Freudiano: Freud distinguió entre la angustia real (frente a un peligro externo) y la angustia señal. Esta última es una función del Yo que advierte sobre una amenaza interna, generalmente vinculada a la pérdida de un objeto amado o a la castración. Es un estado de alta tensión (libido, principio de placer) que el aparato psíquico no logra tramitar.
- El enfoque Lacaniano: Lacan afirma que «la angustia no es sin objeto». No es el miedo a algo concreto del mundo, sino la reacción ante la proximidad del «Deseo del Otro». Aparece cuando «falta la falta», es decir, cuando el sujeto se siente «asfixiado», «capturado» por una presencia que no le permite mantener su distancia como sujeto deseante (a merced del goce del Otro).
- Manifestación: la angustia tiene un carácter eminentemente somático y paralizante. Se siente en el cuerpo (opresión en el pecho, nudo en la garganta) y representa una amenaza a la integridad existencial. Conforma un afecto y no una emoción.
El estrés se diferencia de los anteriores por su origen y su relación con el «Yo» y el entorno:
- Origen en la Física: Como concepto importado de la ingeniería, se refiere a la resistencia de un material ante una presión externa. En lo humano, es la respuesta del organismo ante demandas ambientales que superan sus capacidades de afrontamiento.
- La lucha del Yo: Desde el psicoanálisis, el estrés puede leerse como el agotamiento del Yo ante las exigencias del Superyó o del Ideal del Yo (la presión por rendir, cumplir y ser exitoso). Es una tensión funcional que, si se vuelve crónica, desborda la economía psíquica.
Desde nuestra perspectiva psicosocial entendemos al estrés, también, como un síntoma psicosocial, es decir estructural del modo de producción capitalista y sus consecuentes ideales de éxito, rendimiento y eficiencia. Base «estresora», sobre la cual puede acrecentarse en cuanto a intensidad, de forma mas grave o con mas padecimiento asociado, en función a determinadas coyunturas particulares de la vida del sujeto, como por ejemplo, el sostenimiento de un conflicto comunitario durante determinado tiempo.
Entonces, al estrés, lo podemos pensar tanto como causa y como consecuencia de los conflictos comunitarios. Situación que en investigación, recibe el nombre de «causalidad circular». También seria licito poder afirmar que bajo la categoría de estrés, podemos también agrupar distintos fenómenos que se encuentran presente dentro del concepto de angustia y ansiedad.

El estrés producto de la situación socio-económica aparece como el segundo valor mas alto en cuanto a las causas, solo siendo superado por la categoría «inflexibilidad de la posición de las partes», lo cual ayuda a sostener nuestra hipótesis de que las condiciones materiales económicas influyen sobre la conflictividad social, y por ende, sobre la salud mental de la población, como ya venimos argumentando y fundamentando.
De aquí es que debemos desprender una consecuencia lógica: la necesidad de que se implementen políticas publicas para prevenir y gestionar de forma adecuada los conflictos en la comunidad, lo cual debería entenderse también, como una estrategia de prevención y promoción de la salud mental.
Sin dudas que se obtendrían mayores resultados beneficiosos si se abordaran las condiciones materiales de desigualdad, en pos de una vida digna que nos aleje de las relaciones de explotación laboral.
Por ultimo, nos parece interesante nombrar aquellos ámbitos de la comunidad en donde según las personas encuestadas son mas importantes o significativos los conflictos vividos:

Si bien esperábamos la jerarquización de la conflictividad entre vecinos, nos sorprendió el porcentaje de las personas que eligieron la categoría de conflicto en el trabajo. En esta línea de análisis del mundo del trabajo, hace unos días escribimos un texto que relaciona los conceptos de dignidad, salud mental y trabajo y que pueden vincularse muy fácilmente con la categoría de conflicto interpersonal que venimos trabajando. En éste ultimo, también hablamos de la categoría de estrés y como ciertos factores que lo acrecientan pueden generar graves consecuencias sobre la salud mental de las y los trabajadores.
Conclusiones:
- Prevenir y gestionar los conflictos comunitarios mediante métodos adecuados, también es prevenir, promocionar e intervenir en salud mental desde el enfoque de la salud comunitaria (Ley Nacional de Salud Mental).
- Destacamos la importancia que tienen los Centros de Mediación Comunitaria en la incidencia en la conflictividad social y en la salud mental comunitaria. En este sentido jerarquizamos nuestra labor en la Dirección General de Prevención y Gestión de Conflictos de la Secretaría de Justicia de la Municipalidad de La Plata como una política pública que mejora la calidad de vida de las personas, en el mismo sentido en el que venimos articulando salud mental y mediación comunitaria.