El diseño y la ejecución de políticas públicas suelen enfrentarse a un obstáculo epistemológico fundamental: la recaída en la inmediatez. Este concepto, de raigambre hegeliana, refiere a la tendencia de percibir los hechos o «cosas empíricas» como si existieran por sí mismos desde siempre, ocultando las relaciones sociales y los procesos históricos complejos que les dieron origen. En el ámbito de lo público, esta visión simplista reduce los acontecimientos a meras coyunturas, despojándolos de su densidad política y social.
A menudo se recurre al conocimiento de la historia como disciplina para intentar complejizar el análisis de un fenómeno. Pero tal como nos enseña Foucault, tampoco alcanza para evitar el reduccionismo, ya que la propia recaída en la inmediatez (Samaja) y las distintas relaciones entre saber y poder (Foucault) nos presentan los hechos históricos como fenómenos naturales del pasado, que se suceden unos a otros en una secuencia natural a medida que pasa el tiempo.
El concepto de genealogía, popularizado en la filosofía moderna por Friedrich Nietzsche y desarrollado a fondo por Michel Foucault, se presenta precisamente como una alternativa crítica a la historia tradicional. Mientras que la historia tradicional busca el «origen» sagrado de las cosas y construye un relato lineal, la genealogía desconfía de los absolutos, del concepto aristotélico de verdad como “adecuación a la cosa” e ilumina los procesos históricos desde las relaciones de poder y saber que se articulan en la noción de dispositivo.
1. El concepto y su efecto reduccionista
La recaída en la inmediatez ocurre cuando el pensamiento se detiene en la forma concreta de un fenómeno y borra las huellas de su génesis. Según Juan Samaja, este proceso implica que lo concreto se presenta como un punto de partida incondicional, cuando en realidad es el resultado de haber abolido sus propios supuestos históricos para transformarlos en derivados o simples consecuencias de lo que se presenta como unidad concreta.
En la investigación y la política, esto se traduce en una visión reduccionista. Por ejemplo, al abordar un síntoma social —como la pobreza o la delincuencia—, el «inmediatismo» lo trata como un dato estático a corregir mediante técnicas administrativas (a menudo solo “explicado” desde la estadística), ignorando que es el producto de una trama compleja de producción social y relaciones de poder. Como señala Carlos Matus, el político común suele moverse en esta zona de inmediatismo situacional, donde la reflexión se vuelve tecnocrática, parcial y aislada de la acción histórica, por lo que resalta la importancia del asesor en planificación.
2. La Política Pública como conducción de procesos
Ignorar la dimensión histórica desde la genealogía lleva a que los gobernantes sean «conductores conducidos» por la corriente de los hechos y a menudo, por la propia ansiedad o un pragmatismo exacerbado basado en el querer “resolver ya”. Matus advierte que la planificación no es un mero cálculo técnico, sino un intento de someter el encadenado de acontecimientos a la voluntad humana para conquistar la libertad estratégica. Cuando se desconoce la genealogía, la política pública cae en:
- Improvisación o resignación: Se renuncia a prever problemas potenciales hasta que estos se vuelven irremediables.
- Ceguera ante el «Otro»: Se planifica como si no existieran oponentes u otros actores sociales con sus propios planes y visiones, lo que Matus denomina el «error de la planificación normativa».
- Economía simbólica y material humana: El «inmediatista» valora solo el presente, restando importancia a las consecuencias futuras de sus actos, lo que genera un despilfarro del tiempo desde una perspectiva histórica, ya que es el recurso más escaso en un programa de gobierno.
Para superar este reduccionismo, es necesario lo que Matus llama metafóricamente como “el zorrizo”: un nuevo hombre práctico que matice la astucia del zorro con la visión integradora y estratégica del erizo, capaz de ver la totalidad de la situación sin perderse en la inmediatez de la coyuntura.
3. Acontecimiento y Paralaje: La Brecha de lo Real
La relación entre el acontecimiento en Maurizio Lazzarato y la visión de paralaje en Slavoj Žižek ofrece una herramienta teórica para romper con la inmediatez.
Basándose en Foucault, Lazzarato define la vida como “acontecimiento”, un campo de lo temporal y lo aleatorio que desborda las estructuras biológicas y sistémicas. El acontecimiento es una ruptura que activa potencias de insubordinación y crea nuevos sujetos políticos (como los jóvenes de los suburbios de París). No se puede predecir ni reducir a leyes; es una «acción sobre acciones posibles». Esa idea de pensar la “política de acontecimientos” implica aprender a planificar sobre lo que no se puede anticipar, es decir, alojar la posibilidad de que el movimiento de lo real, siempre escapa al intento de control de lo humano.
Žižek define el “paralaje” como el desplazamiento aparente de un objeto debido a un cambio en la posición del observador. Esta visión reconoce una brecha irreducible (brecha de paralaje) que separa al «Uno» de sí mismo (la unidad de lo que percibimos como concreto). En términos políticos, esto significa que no existe una visión neutral u objetiva de la realidad; siempre hay una tensión entre lo actual (el hecho) y lo virtual (el flujo de devenir o potencialidades).
Tanto el acontecimiento como la paralaje señalan que la realidad no es una unidad cerrada y coherente. Mientras que la «recaída en la inmediatez» intenta vendernos un mundo de hechos sólidos y acabados, el acontecimiento nos recuerda que la realidad es un proceso de construcción abierto, dinámico, y la visión de paralaje nos obliga a reconocer la tensión y la falta de unidad en el corazón mismo de lo social y los sujetos.
Conclusión
Para que una política pública sea verdaderamente eficaz y transformadora, debe alejarse del «inmediatismo» que enferma de cotidianidad y mero pragmatismo a los gobernantes. Debe ser un cálculo que precede y preside la acción, fundamentado en una arqueología del saber que rescate la génesis de los problemas y reconozca la dimensión estratégica del conflicto humano y social. Solo asumiendo la brecha de paralaje, del “no todo” que escapa al control, y mediante la apertura a alojar las lógicas del acontecimiento como rebeldía temporal e histórica frente a lo planificado y sabido, es se puede gobernar no solo para el hoy, sino para la construcción de un futuro que escape a la repetición del pasado.
Nota: Desde el 2010 venimos pensando el concepto de recaída en la inmediatez y toda su potencia para pensar la realidad. Pueden encontrar el esquema conceptual más amplio aquí.
Bibliografía:
- Colectivo Situaciones. (s.f.). Entrevista a Maurizio Lazzarato: Gobierno del miedo e insubordinación (pp. 7-27).
- Foucault, M. (2015). Saber, historia y discurso (con prólogo de Georges Canguilhem). Buenos Aires, Argentina: Prometeo Libros.
- Giorgi, G., & Rodríguez, F. (Comps.). (2007). Ensayos sobre biopolítica: Excesos de vida. Buenos Aires, Argentina: Paidós (Colección Espacios del Saber 67). Incluye textos de Gilles Deleuze, Michel Foucault, Antonio Negri, Slavoj Žižek y Giorgio Agamben.
- Matus, C. (1987). Política, planificación y gobierno. Caracas, Venezuela: Fundación Altadir / ILPES (Edición transcrita en Neuquén, 2008).
- Palacios, A. L. (2010). Problematizando LA investigación en Psicología desde la Psicología Social, el Psicoanálisis y el Psicodrama. La Plata, Argentina: Facultad de Psicología, Universidad Nacional de La Plata.
- Samaja, J. A. (2011). Autonomía estética como proceso o como producto: génesis y recaída en la inmediatez de la conciencia de sí como experiencia de la libertad. VI Jornadas de Jóvenes Investigadores, Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina.
- Žižek, S. (2006). Visión de paralaje. Buenos Aires, Argentina: Fondo de Cultura Económica.