Fecha: 01/11/11
Coordinador General del Programa Envión, Sede Laprida
Alfredo Luciano Palacios
Sistema de toma de decisiones:
Horizontalismo centralizado: Esta modalidad de conducción o liderazgo que hemos creado, consiste en la aplicación de conceptos y técnicas del ámbito de la psicología de grupos y el psicoanálisis vincular e institucional en el diseño de un funcionamiento institucional con lógicas participativas, representativas y democráticas, en donde si bien hay instancias de “asambleas” con cierta horizontalidad e igualdad de participación, también hay un “responsable” o “coordinador” en cada estrato del organigrama encargado de dos tareas principales:
1. Dinamizar la producción grupal, lo cual lleva a procesos creativos y de mayor participación y apropiación de las tareas, generando al mismo tiempo, una construcción identitaria de las y los participantes en función a sus roles, a la institución, y a los criterios “centrales” del Programa.
2. Centralizar los debates, la creatividad y adecuar esos procesos a una línea de trabajo o “eje rector” que “baja” y “sube” mediante una lógica vertical, que pretende unir las bases de la organización con la conducción general de forma tal, que esté garantizado el flujo constante de información.

Cuadrados: Representan las personas que participan en los distintos estratos de la organización.
Círculos: representan coordinadores, referentes o equipos, que se encargan de “bajar” y “subir” la información, los criterios y las tareas, en sus respectivos estratos de funcionamiento. Son los «puntos de anclaje» de la lógica vertical y los referentes de las personas en cada estrato (cuadrados). También favorecen y dinamizan el intercambio horizontal en el organigrama.
Líneas naranjas: representan los vectores de intercambio horizontal en cada estrato de la organización. Implica un alto grado de consenso y distribución de tareas y roles que no son impuestas por una mera lógica vertical. Estos “vectores” están coordinados y/o supervisados por los “círculos” que representan aquellas personas encargadas de la “centralización” (Por ej. un coordinador de área). En esta lógica es donde se producen todas aquellas ventajas que el horizontalismo puede generar: construcción colectiva, cooperación, visión del «nosotros», construcción de imaginarios colectivos, apropiación de ideales y objetivos, funcionamiento del equipo, etc.
Línea verde: Representa el intercambio con lógica vertical, es decir la centralización de los procesos referidos a los vectores de color naranja. En esta lógica, en donde se produce la mal conocida y nombrada «bajada de línea» en base a los objetivos e intereses de la conducción, pero, al mismo tiempo, es también desde donde el equipo de conducción puede recibir la información, ideas, criticas constructivas, cuestionamientos, diagnósticos situacionales y todos aquellos resultados y procesos de las producciones que solo son posible en el marco de las relaciones horizontales.
Líneas punteadas: Es el modelo actual de las reuniones del Equipo completo: coordinación + personal técnico + tutores. Las líneas punteadas horizontales representan el funcionamiento horizontal (asamblea), y el circulo punteado representa al intercambio coordinado por parte del equipo de conducción o líder de la reunión (dinámicas de grupos). En este espacio, el conductor debe recuperar las narrativas que fueron sintetizadas por los coordinadores (círculos) e incorporarlas dentro de una narrativa superadora (dialécticamente hablando), en donde se integran las producciones horizontales con las verticales. De esta forma se garantiza la legitimidad y representatividad del conductor para con algunos intereses y necesidades del resto del personal. Esta lógica de intercambio y síntesis solo funciona si el líder se encuentra presente y participa de la reunión, aloja y escucha, capitalizando lo producido horizontalmente y uniéndolo con su visión estratégica. De esta forma en la negación de lo universal por lo particular, surge un acontecimiento singular que conforma un momento de síntesis en donde todas y todos se pueden reconocer como participes y sentirse representados por la voz del líder. Es crucial no abandonar la centralidad, ya que suma eficiencia y garantiza la alineación de las tareas a objetivos estratégicos, situaciones que suelen perderse, en el mero funcionamiento horizontal.
Esta forma de funcionamiento suma creatividad no solo en la organización de actividades sino también ante las estrategias de resolución de conflictos, debido a que el “resultado” grupal es consecuencia de un intercambio más heterogéneo que en las formas de organización vertical tradicional y por consiguiente mas productivo, en donde todas las personas pertenecientes a todos los estratos de la organización forman parte de todos los procesos, decisiones y actividades de la institución, mediante sus cuerpos, ideas o inconscientes.
En este sentido, la creatividad ya no debe entenderse como referida solo a la “cuestión artística”, sino como mecanismo psíquico para “inventar”, lo cual lleva a que la utilicemos como función superadora frente a conflictos, o periodos muy largos de “estanquedad” institucional (cuando lo instituyente deviene instituido, suele generarse ciertas “comodidades” que rigidizan los procesos de cambio y de construcción). También pueden ser utilizadas como mecanismo de construcción e invención. Como decía Tato Pavlovsky, “cuanto más heterogéneo son los integrantes del grupo, y mayor participación hay, más creativo será el proceso”. La creación a partir de las diferencias, no hace más que reproducir la realidad misma y la forma en que las sociedades cambian: “El texto grupal es al mismo tiempo contexto social”.
Evitando la alienación en el trabajo:
¿Cuál es la diferencia entre el artesano y el obrero de fábrica? El nivel de participación con respecto al producto elaborado. Mientras el artesano es protagonista de todo el proceso de transformación de la materia prima, desde el inicio hasta el final, el obrero, solo realiza una breve modificación a lo largo de una extensa línea de producción no pudiendo sentirse “parte” del producto elaborado, ya que solo se identifica con una porción del mismo, enajenada de ese “todo” final (no es lo mismo decir “yo fabrico autos”, que “yo pinto capots en una fábrica de autos”). Esta tesis Marxista también puede ser aplicada a la lógica de apropiación institucional en cualquier tipo de trabajo, o como decimos habitualmente, para entender como puede ser posible el “ponerse la camiseta” en el marco de un proyecto colectivo.
En síntesis, el funcionamiento mediante una lógica de horizontalismo centralizado no solo permite una mayor participación, una mayor creatividad, sino también un compromiso mayor con la actividad que se realiza en determinada institución, evitando aquellos padecimientos o efectos no deseados que son productos de la “alienación” en el trabajo, pero sin abandonar, las lógicas verticales que garantizan ciertos estándares de calidad en las intervenciones, un flujo eficiente de información para elaborar diagnósticos verdaderamente situados, y la adecuación de las tareas en las bases con los objetivos estratégicos del equipo de conducción.